Billy
Beane (Brad Pitt) es el gerente general del equipo de béisbol Atléticos de
Oakland. Tras perder por enésima temporada consecutiva, ver que el presupuesto
cada vez es más bajo y que las estrellas del equipo fichan por otros equipos,
Billy decide partir de cero. Con la ayuda del economista Peter Brand (Jonah
Hill), Bill creará el método “moneyball” que se basa en construir un equipo
competitivo con recursos inferiores a grandes equipos, utilizando métodos estadísticos
que permiten fichar a los jugadores más oportunos (aunque raros, lesionados o
viejos) para cada puesto.
Aburrida,
aburrida, aburrida. Es mi humilde opinión, que quede claro. Será porqué el tema
del béisbol ya no llama demasiado la atención de buenas a primeras; será porqué
es una película lenta de narices; será porqué todo tiene ese tinte triste y
gris… No sé, pero yo des del minuto 10 de película ya contaba los minutos que
faltaban para que acabara.
Parece
como si hubiera tres películas en una. Tenemos tres historias que deberían
formar una de sola y no lo consiguen. Hay la trama del béisbol en sí, tenemos
los flashbacks del protagonista y tenemos la trama del protagonista con la
hija. Todo esto debería dar un conjunto homogéneo, que cada una de la tramas se
enlazara y nos ayudara a entender mejor la historia, o a entender mejor el
personaje, pero no, no lo hace. Los flashbacks no aportan nada significativo y
la hija, pobrecilla mía, si no apareciera no pasaría nada, es una historia totalmente
de bulto (y no estoy diciendo que la niña sea un bulto). Parece como si
necesitaran “chicha” para acabar de llenar los minutos de metraje y no supieran
muy bien como hacerlo.
Leí
por ahí, que Brad Pitt “nos regala una interpretación brillante”. ¿El que ha
escrito eso ha visto la misma película que yo? Brad Pitt en ésta película no
hace nada más que estar enfadado todo el rato y romper cosas sin parar. Bueno
si, también nos “regala” un gran repertorio de caras de tristeza e infelicidad.
Es todo él tan sombrío que apaga a los que le acompañan. Philip Seymour Hoffman
pasa casi desapercibido y Jonah Hill, aquí tan distante de las comedias
gamberras a las que nos tiene acostumbrados, no brilla cuando podía haberlo
hecho. Parecen todos recién salidos de un funeral.
Al
ver esas largas escenas de Pitt sin decir ni mu, con la cámara enfocando su
cara (de pena), me recuerda a George Clooney en “Los Descendientes” y no porqué
se asemeje en nada, sino todo lo contrario. Clooney consigue llegar, consigue
transmitir algo con la cara, con la mirada. Podría estar 10 minutos mirando
fijamente a cámara y contarte un millón de cosas sin decir nada; Pitt lo que
hace es ponerse delante la cámara y hacer muecas con la cara, que si,
representa que son de pena, y cerrar un poco los ojos como si pensara muy muy
fuerte. No tengo nada en contra de Pitt, creo que es un gran actor, pero éste
papel no le va. En esta película no.
Imaginaos
como estaba el tema, que uno de los mejores momentos de la película, fue cuando
me di cuenta que Chris Pratt (Andy en Parks And Recreation) estaba ahí! Y
además haciendo un papel que nada tiene que ver con el loco de Andy.
Es
una de esas películas que hacen preguntarme “¿de verdad está nominada al
Oscar?” mejor aún “¿de verdad Brad Pitt está nominado por esta película?” Mi no entender…
“It’s unbelievable how much
you don’t know about the game you’re been playing all your life”




