Albert
Narracott (Jeremy Irvine) vive en una pequeña granja con sus padres que pasan
por grandes dificultades económicas. Necesitan un caballo para poder arar el
campo y pagar al propietario, así que el padre de Albert compra un caballo al
que Albert pone de nombre Joey. A partir de este momento nace una gran amistad
entre Albert y Joey, que se verá truncada por la Primera Guerra
Mundial.
Muy
muy bonita. Es un auténtico canto a la amistad y a la lealtad. War Horse nos
cuenta el viaje de Albert y Joey, y como los dos luchan para seguir adelante. Es
un auténtico viaje emocional que consigue tocarte la fibra en mucho momentos.
Steven
Spielberg nos cuenta una historia clásica, de ésas de superación, amistad,
lealtad y coraje. Y nos la cuenta muy bien. Aunque pueda parecer algo cursi no
lo es para nada. Ni tampoco es tan bélica como cabría esperar de una película
que transcurre durante la Primera Guerra
Mundial, hay guerra pero no de un modo exagerado ni sanguinario. War Horse es
un claro ejemplo de contraposición del odio de la guerra frente la amistad y la
esperanza.
Una
de las cosas que destacan de la película, es que nos cuentan varias historias
con un nexo en común: Joey. Somos partícipes de su viaje y vivimos en primera
persona los cambios a los que se enfrenta y la lucha que se ve obligado a
vivir. Lo acompañamos y sufrimos de la misma manera que sufre él. De echo, Joey,
el caballo, merece el Oscar a mejor actor porqué es el auténtico protagonista
de la película. Transmite las emociones de una manera tan real! Su comportamiento,
incluso su mirada dicen tanto sin decir nada que te quedas enganchado a la
pantalla.
En
conclusión, War Horse es una película que emociona, y mucho.
"I might hate you more, but I'll never love you less."



